Dormir ya no es sinónimo de perder el tiempo. En América Latina, una revolución silenciosa está cambiando la cultura del sacrificio y el exceso de trabajo por protocolos de sueño basados en ciencia que están transformando el rendimiento de ejecutivos, deportistas y emprendedores. El concepto de sueño de alto rendimiento llegó desde los laboratorios de neurociencia de las grandes universidades y fue adoptado primero por atletas de élite. Hoy se expande rápidamente al mundo corporativo latinoamericano, donde empresas en México, Colombia y Chile están implementando políticas de descanso que incluyen siestas cortas, horarios de reuniones que respetan los ritmos circadianos y espacios de recuperación en las oficinas.