La Ciudad Sumergida del Lago Titicaca: Nuevas expediciones revelan estructuras nunca antes cartografiadas
Un equipo de arqueólogos bolivianos y franceses ha localizado, mediante sonar de barrido lateral, más de cuarenta estructuras artificiales en el fondo del lago Titicaca a profundidades de entre 15 y 40 metros. Los hallazgos desafían la cronología establecida de las civilizaciones preincaicas y abren preguntas sobre el nivel del lago hace tres mil años.
Las aguas del lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo a 3.812 metros sobre el nivel del mar, guardan secretos que la arqueología convencional apenas comienza a descifrar. Una expedición conjunta del Centro Nacional de Arqueología de Bolivia (CENARC) y el Institut National de Recherches Archéologiques Préventives de Francia (INRAP) ha revelado la existencia de más de cuarenta estructuras artificiales en el fondo del lago, distribuidas en un área de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados frente a las costas de la Isla del Sol.
El descubrimiento fue posible gracias al uso de un sonar de barrido lateral de última generación, capaz de generar imágenes tridimensionales del lecho lacustre con una resolución de 10 centímetros. Las imágenes muestran lo que los investigadores describen como muros, plataformas y posibles calzadas sumergidas, algunas de las cuales presentan una orientación astronómica que recuerda a los complejos ceremoniales de Tiwanaku, la civilización que dominó la región entre el 500 y el 1000 d.C.
Un enigma cronológico. Lo que hace especialmente intrigante el hallazgo es la profundidad a la que se encuentran algunas estructuras: entre 35 y 40 metros. Según los modelos paleoclimáticos disponibles, el nivel del lago Titicaca ha fluctuado significativamente a lo largo de los milenios, pero para que esas estructuras quedaran sumergidas a esa profundidad, habrían tenido que ser construidas cuando el nivel del lago era considerablemente más bajo que el actual, lo que apuntaría a una antigüedad de al menos 3.000 años, anterior a la propia civilización Tiwanaku.
La arqueóloga boliviana Daniela Quispe, codirectora de la expedición, es cautelosa pero entusiasmada. "No podemos afirmar todavía que se trata de una ciudad sumergida en el sentido popular del término, pero sí podemos decir que hay evidencia sólida de actividad humana organizada en zonas que hoy están bajo el agua. Eso cambia nuestra comprensión de la historia de la cuenca del Titicaca", explicó Quispe en una rueda de prensa en La Paz.
El equipo planea realizar inmersiones con robots submarinos equipados con cámaras de alta definición y brazos articulados para recoger muestras de sedimento y posibles artefactos. Los análisis de radiocarbono de materiales orgánicos asociados a las estructuras serán determinantes para establecer una cronología precisa.
El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de la arqueología. Para las comunidades Aymara que habitan las orillas del Titicaca, el lago es un ser vivo, el origen del mundo según su cosmología. La posibilidad de que sus ancestros construyeran en sus orillas hace milenios refuerza una conexión espiritual y cultural que ningún sonar puede medir, pero que ningún arqueólogo responsable puede ignorar.
El misterio del Titicaca acaba de hacerse más profundo, literalmente.
Fuente original: Curionex AI ↗
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