La Ola de la Literatura Cubana de Ciencia Ficción: Cuando la Isla Soñó con el Cosmos
Autores cubanos del siglo XXI están reinventando el género de ciencia ficción con una mirada caribeña y social. Desde La Habana hasta las plataformas digitales, estas narrativas exploran el futuro desde la resistencia cultural.
En La Habana, donde los años 60 proyectaron con optimismo socialista que Cuba colonizaría el espacio, un grupo de escritores jóvenes está construyendo naves de papel. La ciencia ficción cubana, un género que parecía condenado al ostracismo tras la caída del Muro, está viviendo un renacimiento inesperado, alimentado por la crisis energética, la migración masiva, y una mirada que no mira al cosmos desde la tecnología, sino desde la resistencia cultural.
El movimiento tiene nombre propio: Yoss. El escritor, músico y profesor José Miguel Sánchez Gómez, conocido por su seudónimo, ha sido el abanderado de un género que en Cuba había vivido momentos brillantes —como la obra de Agustín de Rojas en los 80— pero que durante décadas fue considerado "literatura menor" por la academia oficial. Yoss rompió esa barrera con novelas como Superextraño y Se alquila un planeta, donde el humor negro y la crítica social se mezclan con naves interestelares y alienígenas que hablan con acento caribeño.
"La ciencia ficción no es escapismo", dice Yoss desde su apartamento en el Vedado, rodeado de libros y guitarras. "Es lo contrario. Es una forma de confrontar el presente proyectándolo en un futuro exagerado. En Cuba, el futuro siempre ha sido una amenaza y una promesa. Eso es combustible literario".
La nueva generación ha tomado esa antorcha. Autores como Erick Mota, con su novela La ciudad de las abejas, o Elizabeth Mirabal, cuyos cuentos exploran la relación entre la identidad de género y la cibernética, están publicando en plataformas digitales —Amazon Kindle, Wattpad, y revistas independientes como El Cuentero— que eluden la censura y la distribución estatal. En 2025, el primer festival de ciencia ficción cubana se celebró en Santiago de Cuba, con 400 asistentes y un concurso de cuentos que recibió 230 participaciones de 12 países.
La recepción internacional no se ha hecho esperar. La editorial independiente Ediciones La Fábrica de Díatopos ha publicado antologías bilingües español-inglés que han sido distribuidas en España, México y Argentina. El crítico británico Jonathan Trussell, en una reseña para The Guardian, definió la ciencia ficción cubana como "la voz más original del género en el siglo XXI, porque no tiene miedo de ser fea, ni de ser política, ni de ser triste".
La migración es un tema recurrente, pero no como metáfora de escape. En las novelas de la nueva ola, migrar al espacio es tan difícil y doloroso como migrar por tierra. Los personajes pierden familias, arrastran culpas, y descubren que ningún planeta, por habitable que sea, reemplaza la tierra que dejaron. Es una lectura que resuena con una isla que ha perdido más de un millón de habitantes en los últimos cinco años.
La pregunta que se hace el movimiento es si podrá sobrevivir sin dejar de ser cubano. La respuesta, al menos por ahora, parece ser sí. Porque el cosmos no es solo estrellas y tecnología. También es el azote de un mar sin internet, la esperanza de una generación que se quedó, y la certeza de que, aunque el futuro no sea prometedor, al menos será narrado por ellos.
Fuente original: Curionex AI ↗
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