La Primera Impresora 3D de Órganos en Latinoamérica: Un hospital mexicano rompe la barrera de la bioingeniería regenerativa
El Instituto Nacional de Ciencias Médicas de México anunció la primera bioimpresora capaz de generar tejido hepático funcional a partir de células madre del propio paciente. El avance podría reducir la lista de espera de trasplantes en el país en un 40% durante la próxima década, según proyecciones del equipo de investigación.
Ciudad de México. En un laboratorio del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, un equipo de bioingenieros ha logrado lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción: imprimir tejido hepático funcional a partir de células madre del propio paciente. La bioimpresora, bautizada como HepaPrint MX-1, representa el primer sistema latinoamericano capaz de generar estructuras orgánicas tridimensionales con vasos sanguíneos microscópicos integrados.
El proyecto, financiado conjuntamente por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y la Universidad Nacional Autónoma de México, lleva tres años de desarrollo en condiciones de estricta esterilidad. Sus creadores afirman que la tecnología podría reducir la lista de espera de trasplantes hepáticos en el país —una de las más largas de América Latina, con más de diecisiete mil pacientes en fila— en un 40% durante la próxima década. El hígado es solo el comienzo de una ambición que busca revolucionar la medicina regenerativa en el hemisferio sur.
«No estamos hablando de un prototipo en vidrio, sino de tejido que secreta albúmina, metaboliza fármacos y responde a estímulos hormonales de manera similar a un hígado humano», explica con énfasis la doctora Mariana Echeverría, líder del equipo de doce investigadores. Los ensayos preclínicos en modelos animales han mostrado una supervivencia celular superior al 85% después de siete días de implantación, un umbral que pone al dispositivo en la frontera de los ensayos con voluntarios humanos.
El dispositivo utiliza una técnica de bioimpresión por extrusión asistida con luz azul, que solidifica un hidrogel derivado de alginato de kelp mexicano recolectado en las costas de Baja California. Esta elección de biomaterial no solo abarata los costos en un 60% respecto a los hidogeles importados, sino que elimina la dependencia de proveedores extranjeros. «El kelp del Pacífico mexicano tiene propiedades mecánicas sorprendentemente similares al colágeno humano, con la ventaja de que crece cuatro veces más rápido que cualquier equivalente europeo», señala el bioquímico Luis Hernández, encargado de la formulación.
La innovación ha despertado el interés de hospitales de Brasil, Argentina y Chile, que ya han enviado cartas de intención para establecer centros de entrenamiento y ensayos clínicos multicéntricos. Sin embargo, Echeverría advierte que la transición a ensayos en humanos podría tardar entre cinco y siete años debido a la complejidad regulatoria. «La ciencia no se apura por decretos, pero sí por presupuestos sostenidos y equipos que no se disuelvan cada cambio de gobierno», sentencia.
Más allá del hígado, el equipo ya trabaja en cartílago articular para pacientes con artrosis avanzada y piel completa para quemaduras severas. Si la trayectoria se mantiene, México podría convertirse en el primer país del hemisferio sur en ofrecer trasplantes de órganos bioimpresos como terapia estándar. Un futuro que, según los propios investigadores, está más cerca de lo que imaginamos.
Fuente original: Curionex AI ↗
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