En el taller de Felix Paez, ubicado en un callejon empedrado de Luque, Paraguay, el olor a cedro y palo santo se mezcla con el zumbido de cuerdas de nylon y tripa de res que un artesano tensiona con precision milimetrica. Felix no fabrica un instrumento cualquiera: es un arpa paraguaya, la joya sonora de 36 cuerdas que lleva cinco siglos resonando en los rios y pueblos del Paraguay y que ahora, en un giro inesperado, conquista los escenarios mas prestigiosos de Europa.

La historia del arpa paraguaya es inseparable de la identidad guarani. Los jesuitas del siglo XVII adaptaron la arpa europea a las manos de los musicos indigenas, quienes la transformaron en un instrumento unico: mas pequena que la clasica, con caja de resonancia de cedro, y un sistema de 36 cuerdas diatonicas que permite las guaranias, las polcas y los galopas que constituyen el alma musical del pais. Durante decadas, el arpa vivio un letargo: la musica popular electronica la margino, y los talleres artesanales se contaban con los dedos de una mano.

El renacimiento comenzo en 2019, cuando el maestro paraguayo Celso Duarte fue invitado a dar un concierto en la Philharmonie de Paris. Su interpretacion de Pajaro Campana, una pieza tradicional ejecutada con una tecnica de tremolo de diez dedos imposible en otras arpas, dejo al publico frances en silencio por treinta segundos antes de la ovacion. Desde entonces, la demanda internacional ha crecido exponencialmente: los conservatorios de Amsterdam, Salamanca y Viena han incluido el arpa paraguaya como instrumento de estudio optativo desde 2024, y existen listas de espera de hasta 18 meses para adquirir un arpa hecha a mano por los maestros de Luque y Aregua.

Cada arpa tarda entre 8 y 12 meses en construirse, explica Felix Paez, que lleva 34 anos en el oficio. Seleccionamos el cedro del bosque atlantico paraguayo, lo curamos al sol por seis meses, y tallamos la caja con formas que aprendi de mi abuelo. No hay planos: todo esta aqui, en la memoria de las manos. Un arpa de calidad premium cuesta entre 3.500 y 7.000 dolares en el mercado internacional, y los talleres de Luque donde antes habia tres, hoy hay veintitres no dan abasto.

La Organizacion de las Naciones Unidas para la Educacion, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha incluido al arpa paraguaya en su Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial en Evaluacion para 2027. Si logra la declaracion, se unira al tango argentino, el vallenato colombiano y el mariachi mexicano como expresiones artisticas latinoamericanas de valor universal. Pero no queremos que el arpa se vuelva un objeto de museo, aclara la ministra de Cultura paraguaya, Mabel Amarilla. Queremos que siga siendo lo que siempre fue: la voz de los bodegones, de los domingos en familia, de las serenatas bajo los lapachos.

En un continente donde la globalizacion musical a menudo homogeneiza, el arpa paraguaya es una excepcion que se fortalece. Jovenes paraguayos que habian abandonado el instrumento por la guitarra electrica regresan a los talleres. Orquestas sinfonicas de Buenos Aires y Bogota solicitan arpistas paraguayos como solistas invitados. Y en los rios del Chaco, donde todo comenzo, los pescadores todavia escuchan, al atardecer, las notas de una arpa que viajo al Viejo Mundo solo para demostrar que lo autenticamente latinoamericano no necesita traduccion.