En las profundidades de las Cuevas del Milodón, en la región de Magallanes, un equipo de geólogos de la Universidad de Chile y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) ha desenterrado evidencia que podría reescribir la prehistoria americana. Los estratos sedimentarios, datados con carbono 14 en 12.800 años de antigüedad, contienen concentraciones anómalas de iridio, platino y nanodiamantes: la firma geoquímica inequívoca de un impacto extraterrestre.

El hallazgo llega en un momento de intenso debate científico internacional. La teoría del Evento de Impacto del Dryas Reciente (EIDR), postulada por primera vez en 2007, sostiene que el impacto fragmentado de un cometa sobre los hielos de Norteamérica desencadenó un período de enfriamiento abrupto de 1.200 años, extinguiendo a la megafauna del Pleistoceno y acelerando la desaparición de los clovis. Hasta ahora, la evidencia más sólida provenía de yacimientos en Carolina del Norte, México y Siria.

"Nunca antes se había documentado esta firma geoquímica tan al sur del ecuador", señala el doctor Patricio Ibarra, geólogo del CADIC y coautor principal del estudio, publicado en la revista Geology el 8 de septiembre de 2026. Los análisis de espectrometría de masas realizados en el Laboratorio de Geocronología de la Universidad de Arizona revelan una concentración de iridio 350 veces superior a los niveles basales del sedimento, un valor imposible de explicar por procesos volcánicos o terrestres.

Lo que hace el hallazgo especialmente intrigante es su correlación cronológica con la extinción de la megafauna patagónica. Los registros fósiles de la cueva vecina del Pali Aike muestran que los últimos restos de Mylodon darwini —el perezoso gigante cuyas pieles fueron halladas por el HMS Beagle en 1834— datan de exactamente 12.800 años atrás, con un margen de error de ± 150 años.

"No estamos afirmando que el cometa mató al milodón, pero la coincidencia temporal es inquietante", aclara la paleontóloga argentina Mariana Bargo, del Museo de La Plata, quien colabora en el proyecto. Los nanodiamantes, formados solo bajo presiones superiores a 10 gigapascales, indican que al menos un fragmento del bólido impactó con energía suficiente para vaporizar roca y generar un cráter de varios kilómetros de diámetro, aún no localizado.

El equipo ha propuesto la Cuenca Almirantazgo, un depresión submarina de 18 kilómetros de diámetro frente a la costa de la Isla Grande de Tierra del Fuego, como el sitio de impacto más probable. Sondeos sísmicos preliminares, financiados por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación de Argentina, muestran anomalías gravimétricas compatibles con una estructura de impacto enterrada bajo 800 metros de sedimentos marinos.

Las implicaciones del hallazgo trascienden la geología. Si se confirma el impacto patagónico, la teoría del EIDR pasaría de hipótesis controvertida a paradigma científico, con profundas repercusiones para nuestra comprensión de los cambios climáticos abruptos. "Es una advertencia de la fragilidad de nuestro planeta", concluye Ibarra. "Hace 12.800 años, un cometa cambió el curso de la vida en América. Hoy, el cambio climático nos pone ante una encrucijada similar."