En una decisión sin precedentes en el sistema de salud latinoamericano, el Ministerio de Salud Pública de Paraguay ha emitido la Resolución N° 847/2026, que reglamenta la incorporación de fitoterapia indígena —específicamente el uso del palo santo (Bursera graveolens) y el yopará (Pouteria torta)— dentro de los protocolos de atención primaria del Sistema Nacional de Salud. La medida, que entró en vigor el 1° de septiembre, convierte al Paraguay en el primer país de la región en formalizar una medicina mixta entre la biomedicina occidental y el conocimiento ancestral guaraní.

"No se trata de sustituir la ciencia por la tradición, sino de construir un puente donde ambas se fortalezcan", explicó la ministra de Salud, doctora Marta González, durante la presentación del protocolo en la ciudad de Filadelfia, departamento de Boquerón. La reglamentación establece que todo centro de salud rural de nivel I debe contar con al menos un tyvýra (curandero tradicional) certificado por el Instituto Paraguayo de Ciencias Indígenas, quien trabajará en consultorio conjunto con médicos de familia.

Los datos piloto son alentadores. En los 208 centros de salud rurales que ya implementaron la medida en fase experimental durante 2025, se observó una reducción del 34 % en la tasa de reconsultas por dolores crónicos y un aumento del 28 % en la adherencia al tratamiento para diabetes tipo 2. Los pacientes atribuyen la mejora a la confianza generada por un sistema que valida su cosmovisión sanadora.

El palo santo, cuya resina se utiliza en inhaloterapia para afecciones respiratorias, ha sido objeto de estudios preclínicos por la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción. Los resultados, publicados en la revista Phytomedicine en marzo de 2026, confirman propiedades antiinflamatorias y broncodilatadoras comparables a dosis bajas de salbutamol sintético.

Por su parte, el yopará, una fruta amazónica poco conocida fuera del Chaco paraguayo, ha mostrado resultados sorprendentes en el manejo de la dislipidemia. Un ensayo controlado con 340 pacientes del Hospital Regional de Concepción demostró que la ingestión diaria de 200 gramos de pulpa durante 12 semanas redujo los niveles de colesterol LDL en un promedio de 22 puntos, sin efectos adversos reportados.

No todos los sectores de la comunidad médica han recibido la medida con entusiasmo. La Sociedad Paraguaya de Medicina Interna emitió un comunicado señalando la necesidad de ensayos de mayor escala antes de una expansión nacional. Sin embargo, reconoció el valor del enfoque intercultural en un país donde el 42 % de la población rural aún no accede a un médico especialista.

La reglamentación incluye un programa de formación intensiva para 1.200 curanderos, que durante 18 meses aprenderán anatomía básica, farmacología rudimentaria y protocolos de derivación a centros de mayor complejidad. A cambio, los médicos de familia recibirán cursos de etnobotánica y cosmovisión guaraní, diseñados por antropólogos de la Universidad Complutense de Madrid en colaboración con el Centro de Estudios Antropológicos de Asunción.

"Finalmente, alguien nos escuchó", dice el tyvýra Ernesto Benítez, de 74 años, quien ahora atiende tres mañanas a la semana en el puesto de salud de Puerto Pinasco. Su testimonio encapsula el espíritu de la reforma: una América Latina que no elige entre modernidad y tradición, sino que teje ambas en una red de cuidado más justa y completa.