La paradoja del crecimiento: América Latina crece a la mitad que Asia pese al boom de la IA
Un estudio del BID advierte que la IA podría impulsar el PIB regional un 5,1% en la próxima década, pero los salarios podrían caer hasta 20,9% sin reconversión laboral. México crece un 2,5% interanual mientras Argentina enfrenta recesión y el 50% de los trabajadores carece de empleo formal.
La economía de América Latina enfrenta en septiembre de 2026 una contradicción que resume sus desafíos estructurales: mientras la región experimenta un boom en adopción de inteligencia artificial, su crecimiento económico continúa siendo significativamente menor al de otras regiones emergentes. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado durante este semestre advierte que la adopción generalizada de IA podría impulsar el crecimiento económico en un 5,1% durante la próxima década, pero existe el riesgo de que los salarios caigan hasta un 20,9% si la fuerza laboral no logra adaptarse a los nuevos puestos de trabajo que esta tecnología crea.
El panorama es heterogéneo. México reportó un crecimiento del 1,4% en el segundo trimestre de 2026, situándose como la segunda economía del G20 en dicho periodo, con una actividad que mostró un incremento interanual del 2,5% en agosto. En contraste, Argentina atraviesa una recesión prolongada, con una caída del 1,4% en la actividad durante julio que interrumpió una racha de cuatro meses de avance. La inflación argentina de agosto se situó en 1,7%, el registro más bajo del año, aunque la pobreza alcanzó al 32,2% de la población en el primer semestre.
Un dato estructural agrava el escenario: según un informe del Banco Mundial, cerca de la mitad de los 325 millones de trabajadores en América Latina carece de empleo formal. La informalidad laboral, que representa aproximadamente 162 millones de personas, no es un fenómeno residual sino una característica estructural de los mercados de trabajo regionales. El informe señala que esta situación responde a causas sistémicas que requieren reformas en protección social y educación, no solo programas de formalización administrativa.
Contexto: La revolución tecnológica en tiempos de desigualdad
La tensión entre crecimiento tecnológico y distribución de beneficios no es exclusiva de América Latina, pero en la región adquiere dimensiones particulares debido a la magnitud de la informalidad y la desigualdad. Mientras en Asia países como Vietnam o India han logrado articular políticas industriales que combinan atracción de inversión extranjera con desarrollo de capacidades locales, América Latina sigue dependiendo de la exportación de materias primas y la importación de tecnología avanzada.
La inteligencia artificial representa tanto una oportunidad como una amenaza para este modelo. Por un lado, sectores como fintech, salud digital y agritech están mostrando casos exitosos de adopción. Por otro, la automatización de tareas repetitivas afecta directamente a los trabajadores informales que constituyen la base de la economía regional. La advertencia del BID sobre la caída potencial de salarios no es una proyección abstracta: en países donde los sindicatos son débiles y los sistemas de protección social fragmentados, la transición tecnológica puede traducirse en pérdida de ingresos sin red de contención.
Datos clave verificados
- El BID estima que la IA podría impulsar el PIB regional un 5,1% en la próxima década.
- El mismo estudio advierte que los salarios podrían caer hasta un 20,9% sin reconversión laboral.
- Cerca de la mitad de los 325 millones de trabajadores latinoamericanos carece de empleo formal, según el Banco Mundial.
- México creció un 2,5% interanual en agosto; Argentina cayó un 1,4% en julio.
¿Por qué importa para el lector latinoamericano?
Para el trabajador promedio latinoamericano, el debate sobre IA no es teórico: es una cuestión de sustento económico. En una región donde la mayoría de la población activa labora en comercio minorista, servicios domésticos, construcción o agricultura de subsistencia, la automatización de tareas cognitivas y físicas amenaza con desplazar a millones sin ofrecerles alternativas claras. La experiencia de países como Chile, que ha invertido en programas de alfabetización digital y reconversión laboral, ofrece una ruta parcial, pero la escala del desafío supera las capacidades actuales de los sistemas educativos regionales. La paradoja del crecimiento no se resolverá con más tecnología: requiere políticas públicas que vinculen innovación con inclusión.
Análisis Curionex
El diagnóstico del BID sobre la IA en América Latina contiene una verdad incómoda que los gobiernos prefieren ignorar: la tecnología por sí sola no genera prosperidad compartida. La región ha adoptado la IA más rápido de lo que ha invertido en educación técnica, protección social y sistemas de transición laboral. El resultado es una economía dual donde una minoría cualificada beneficia de la productividad tecnológica mientras la mayoría enfrenta precarización acelerada. La comparación con Asia es instructiva: Vietnam no crece porque tenga mejor tecnología que Chile, crece porque ha articulado una política industrial que conecta inversión extranjera con formación local y transferencia de conocimiento. América Latina, en cambio, sigue en la lógica de exportar litio, cobre y soja para importar chips, software y algoritmos. Hasta que esta asimetría estructural se aborde, la IA será una herramienta de eficiencia para quienes ya tienen capital, no un motor de movilidad social para quienes no lo tienen.
América Latina no necesita más conferencias sobre innovación: necesita políticas que conviertan la tecnología en empleo digno para quienes hoy sobreviven en la informalidad.
Este artículo fue elaborado por el equipo de Curionex Editorial a partir de las fuentes citadas, utilizando herramientas de inteligencia artificial como apoyo en la investigación y la redacción. La verificación de datos y el enfoque editorial son responsabilidad de Curionex.
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